domingo, 11 de julio de 2010

Movimiento sin fuerza.

Las experiencias diarias confirman la creencia de que es necesario ejercer constantemente una fuerza para mantener un movimiento.
Antes del siglo XVII todo el mundo creía que para mantener un objeto en movimiento hacía falta una fuerza constante.
Galileo Galilei, estudió los movimientos de objetos sobre un plano inclinado; él observó que en le caso de los planos con pendiente descendiente está presente una causa de aceleración, mientras que en los planos con pendiente ascendente hay una causa de retardamiento. Por ejemplo, cuando ascendemos por una rampa debemos realizar más esfuerzo que cuando descendemos.
Para que un objeto que está en reposo se mueva o para detenerlo es necesario una fuerza.
Las ideas de galileo fueron tomadas por Newton.


Completa.

Situación ¿Qué sucede?

Una persona viaja en un automóvil a una
velocidad considerable y de pronto realiza ------------------------
un freno brusco.



Una persona en un supermercado intenta mover
un carrito vació. Luego de hacer las compras,
intenta mover el carrito haciendo la misma fuerza -----------------------

domingo, 6 de junio de 2010

Fútbol a sol y a sombra ( Fragmento)Por Eduardo Galeano

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber (…).A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
Nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El jugador:Corre, jadeando, por la orilla. A un lado lo esperan los cielos de la gloria; al otro, los abismos de la ruina. El barrio lo envidia: el jugador profesional se ha salvado de la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse, se sacó la lotería. Y aunque tenga que sudar como una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, él sale en los diarios y en la tele, las radios dicen su nombre, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Pero él, que había empezado jugando por el placer de jugar, en las calles de tierra de los suburbios, ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar. Los empresarios lo compran, lo venden, los prestan; y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y dinero. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces (…)El arquero También lo llaman portero, guardameta, golero, cancerbero o guardavallas, pero bien podría ser llamado mártir o payaso de las bofetadas. Dicen que donde él pisa, nunca más crece el césped. Es un solo. Está condenado a mirar el partido de lejos. Sin moverse de la meta aguarda a solas, entre los tres palos, su fusilamiento. Antes vestía de negro, como el árbitro. Ahora el árbitro ya no está disfrazado de cuervo y el arquero consuela su soledad con fantasías de colores. Él no hace goles. Está allí para impedir que se hagan. El gol, fiesta del fútbol: el goleador hace alegrías y el guardameta, el aguafiestas, las deshace. Lleva a la espalda el número uno. ¿Primero en cobrar? Primero en pagar. El portero siempre tiene la culpa. Y si no la tiene, paga lo mismo. Cuando un jugador cualquiera comete un penal, el castigado es él: allí lo dejan, abandonado ante su verdugo, en la inmensidad de la valla vacía. Y cuando el equipo tiene una mala tarde, es él quien paga el pato, bajo una lluvia de pelotazos, expiando los pecados ajenos.
El ídolo
Desde que aprende a caminar, sabe jugar. En sus años tempranos alegra los potreros, juega que te juega en los andurriales de los suburbios hasta que cae la noche y ya no se ve la pelota, y en sus años mozos vuela y hace volar en los estadios. Sus artes malabares convocan multitudes, domingo tras domingo, de victoria en victoria, de ovación en ovación. La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita (…)

El Hincha Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio. Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno.

Fútbol a sol y a sombra ( Fragmento)Por Eduardo Galeano

La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber (…).A nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
Nadie da de ganar esa locura que hace que el hombre sea niño por un rato, jugando como juega el niño con el globo y como juega el gato con el ovillo de lana: bailarín que danza con una pelota leve como el globo que se va al aire y el ovillo que rueda, jugando sin saber que juega, sin motivo y sin reloj y sin juez.
El jugador:Corre, jadeando, por la orilla. A un lado lo esperan los cielos de la gloria; al otro, los abismos de la ruina. El barrio lo envidia: el jugador profesional se ha salvado de la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse, se sacó la lotería. Y aunque tenga que sudar como una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, él sale en los diarios y en la tele, las radios dicen su nombre, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Pero él, que había empezado jugando por el placer de jugar, en las calles de tierra de los suburbios, ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar. Los empresarios lo compran, lo venden, los prestan; y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y dinero. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces (…)El arquero También lo llaman portero, guardameta, golero, cancerbero o guardavallas, pero bien podría ser llamado mártir o payaso de las bofetadas. Dicen que donde él pisa, nunca más crece el césped. Es un solo. Está condenado a mirar el partido de lejos. Sin moverse de la meta aguarda a solas, entre los tres palos, su fusilamiento. Antes vestía de negro, como el árbitro. Ahora el árbitro ya no está disfrazado de cuervo y el arquero consuela su soledad con fantasías de colores. Él no hace goles. Está allí para impedir que se hagan. El gol, fiesta del fútbol: el goleador hace alegrías y el guardameta, el aguafiestas, las deshace. Lleva a la espalda el número uno. ¿Primero en cobrar? Primero en pagar. El portero siempre tiene la culpa. Y si no la tiene, paga lo mismo. Cuando un jugador cualquiera comete un penal, el castigado es él: allí lo dejan, abandonado ante su verdugo, en la inmensidad de la valla vacía. Y cuando el equipo tiene una mala tarde, es él quien paga el pato, bajo una lluvia de pelotazos, expiando los pecados ajenos.
El ídolo
Desde que aprende a caminar, sabe jugar. En sus años tempranos alegra los potreros, juega que te juega en los andurriales de los suburbios hasta que cae la noche y ya no se ve la pelota, y en sus años mozos vuela y hace volar en los estadios. Sus artes malabares convocan multitudes, domingo tras domingo, de victoria en victoria, de ovación en ovación. La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita (…)

El Hincha Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio. Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo. En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno.

sábado, 29 de mayo de 2010

LA VIDA QUE NO SE VE: MICROORGANISMOS

Las bacterias y algunos hongos así como algunas algas son microorganismos.
Aunque no los veamos están presentes en grandes cantidades.
Respiración en microorganismos:
Aerobia: obtienen el oxígeno del aire para producir energía.
Anaerobia facultativa: pueden obtener energía en presencia de oxígeno, cuando es abundante, o sin él cuando escasea.
Anaerobia obligada: transforman energía sólo sin presencia de oxígeno, usando sustancias inorgánicas como el nitrato o el sulfato.

RESPIRACIÓN PULMONAR

Este sistema de respiración es propio de los vertebrados terrestre. La poseen animales como los anfibios adultos, reptiles, las aves y los mamíferos, entre ellos el hombre.
Los animales que se mueven en los dos medios, acuático y terrestre como los lagartos o tortugas poseen pulmones y se pueden adaptar para resistir sumergidos por periodos largos.
Las ballenas, los delfines y los lobos marinos son del medio acuático y respiran con pulmones, están preparados para resistir períodos lagos bajo el agua.
Los mecanismos involucrados en la respiración pulmonar que permiten que el oxígeno llegue a la célula y el dióxido de carbono se remueva de ella son:
1- Ventilación: intercambio de aire con el exterior, inspiración, expiración.
2- Difusión: intercambio gaseoso en los pulmones.
3- Transporte de oxígeno.
4- Intercambio gaseoso celular: respiración celular.

RESPÌRACIÓN TRAQUEAL.

Este sistema de respiración es característico de los insectos, los miriápodos y los arácnidos.
A diferencia de los vertebrados como el hombre no poseen pulmones, sino que presentan una serie de tubos llamados tráqueas, que llevan el aire al interior del cuerpo.
Las tráqueas tienen unos orificios de salida al exterior, llamados estigmas o espiráculos.
Los estigmas se encuentran alojados en los laterales del abdomen. Pueden abrirse o cerrarse regulando la entrada del aire. Son dirigidos por el sistema nervioso.
Los tubos se encuentran constituidos por una sustancia llamada quitina y recubiertos por una membrana húmeda.

RESPIRACIÓN BRANQUIAL.

El sistema de respiración mediante branquias se encuentra presente en muchos animales, entre ellos los peces.
Las branquias pueden ser internas o externas, pero siempre necesitan un permanente contacto con el agua para realizar el intercambio gaseoso.
Las branquias externas no tienen recubrimiento y se encuentran sobresaliendo del cuerpo por ejemplo el renacuajo.
La ventilación se produce al mover las branquias en el agua.
Las branquias internas están protegidas y necesitan de movimientos respiratorios que hagan circular el agua por entre ellas.